Un paseo con la suegra

La mamá de mi pareja en uno de sus viajes a Chile después de compartir, de conocernos, de reír y disfrutar de la vida me pidió que la acompañara para salir de compras.

Quería llevar unos recuerdos de su paso por mi país a su gente, por lo que el día estaba ideal para salir a compartir y tener ese encuentro a solas para ver cómo nos llevábamos.

Fue así que comenzó nuestra aventura, las temperaturas se daban a favor, pues es una mujer mayor pero muy activa.

Nuestra partida fue muy entretenida, aprovechamos de conversar y reir, pues le pedí que me contara como había sido la infancia de mi pareja y su entorno.

Hasta ahí iba todo bien, procedí a preguntarle qué es lo qué le interesaba comprar para ver por donde partíamos.

Como eran cosas típicas de la ciudad no era difícil, ya que claramente sabía por donde partir.

Mi sorpresa comenzó a agrandarse cuando llegamos a un lugar y vio aquellos souvenirs que le encantaron… los que tienen un valor bastante económico.

Pero ella comenzó a charlarle a la vendedora de donde venía y que debía comprar tal cantidad y que si era posible hacerle un precio.

La verdad es que hay mucha gente que lo hace pero a mi en lo personal me da vergüenza.

Estuve digna junto a ella e intenté que no se me notara.

Entre que miró junto a la vendedora todos los souvenirs como diez veces, los tocaba con una nostalgia como que quería llevárselos todos pero al precio que ella quisiera.

Una vez que lo conversó todo y lo dejó todo en un costado le dice a la vendedora que iría a ver a otro lado si le salía mas económico y cualquier cosa volvíamos.

Yo a esa hora pensaba “en qué me metí” con obvio rubor en mis mejillas.

Salimos y el otro local quedaba como a tres cuadras de distancia. Tiempo necesario para explicarle que estos locales por lo general no hacen “rebajas” pues los valores son por sí económicos.

Pero ella como no entendiendo razones sólo sonrió y continuó la andanza.

Llegamos al otro lugar y me creerán que se ha puesto a conversar con la otra vendedora, pareciera como un libreto de actuación, decía lo mismo y con esa mirada como de nostalgia para que le pudieran hacer su rebajita.

Ya a esas alturas estaba que me ponía a llorar con ella (risas).

Claramente le fue igual que en el anterior local, así que nos retiramos y ella volvió a repetir… “cualquier cosita volvemos”.

Al salir le comento que esos dos lugares son los más económicos, y que podemos ir a otros pero que ahí si que los valores son bastante más elevados siendo de la misma calidad.

Ella me dice “pero no tenemos apuro así que vamos de nuevo al otro que yo la convenzo”.

Es así que a esas alturas ya nuestros pies de aquí para allá parecían caminar solitos a nuestros destinos.

Llegamos nuevamente donde la primera vendedora. Debo decir que mi suegra es una verdadera actriz…

Llegó con una voz de lamento que de verdad hubieran pagado por ver la cara de la vendedora.

Me creerán que le pidió a ella que llame al dueño para pedirle la rebaja.

Esa niña no sabía que hacer. Iba y volvía… y entre medio de sus paseos ella me decía en voz baja ayúdame que lo conseguimos.

Fue así como en una salida que duró muchas horas logró su objetivo y salió muy contenta.

Ahí me contó que para ellos en su país eso es muy común, no como acá que eso no es muy frecuente que ocurra.

Fue ahí que logré entenderla… pero como verán… hay que tener berraquera como dicen por ahí para salir de paseo con la suegra.

Igual debo reconocer que se extraña… es una mujer con mucha experiencia y muy simpática cuando vuelve a nuestro nidito de amor.

Comparte en tus redes sociales
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter

4 comentarios en “Un paseo con la suegra

  1. Interesante…
    Estoy deseando encontrar esa sabiduría o, mejorar dicho, astucia, de la mía. Hoy por casualidad la he visto mientras compraba. Tenemos mucho qué aprender. Lindo relato.
    ‘K’

    • Hola Dineles, ¿en serio? Jajaja o sea tengo consuelo, tal y como mencionas son un caso, gracias por comentar y compartir
      Cariños

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *