El helado de regalo

En tiempos de feministas al poder y de distintas olas es hermoso recibir el regalo de caballerosidad que poco se ve en estos tiempos y es buenísimo convertirlo en historia.

Hoy salí del trabajo a almorzar, me fascina sentarme a ver las expresiones de la gente que acude en masa a hacerlo.

Me llama la atención ver cómo algunos casi ni comparten, pues se la pasan pegados al celular comiendo cada uno por su lado.

Observo una pareja joven, de tal vez unos 27 años, mientras ella mira las vitrinas él pide los almuerzos.

Y así desde niños haciendo lo que quieren sin supervisión de los padres hasta ancianos acomodando sus bastones para comer solos.

Pasan por mi mente un sin número de sentimientos, pues entre que hay situaciones que te hacen reír, otras son insólitas y algunas muy tristes.

Termino de almorzar y como siempre que voy a ese sitio sale mi niña interior a pedir un helado, el que se ha convertido en el favorito, pues son deliciosos salvo que quienes lo venden casi nunca saben cómo tratar al cliente.

Siempre que voy llegando a la heladería pienso con qué reacción me encontraré, tal vez esperando que algún día se reciba un buen trato.

Continuar leyendo


Sí puedo ser tía

Siempre tuve la ilusión de ser tía o madrina, pero era imposible porque de partida no tengo hermanos/as, y mis primas/os hermanas/os  tienen a sus hijos/as y a pesar de habernos crecido como hermanas me hacían sentir que yo era esa tía madrina que tanto soñaba, me portaba como una mamá, disfrutaba haciendo esas tareas que a cuantas mamás les aburre, creo que a mi me gustaban porque sabía que era sólo a ratos, de hecho a medida que fueron creciendo viví experiencias tan lindas con ellos que hoy atesoro en mi corazón.

El destino conspiró en nuestra contra porque los grandes comenzamos a tener problemas de comunicación por diferencia de pareceres y ellos obviamente tomaron parte sin ni si quiera saber qué ocurría pero no los culpo por haberse alejado, atesoro esas muestras de amor vividas y hoy a pesar de que nos vemos ya nada es igual.

Con ellos tenía el sueño de que sin ser madre ellos pudieran saludarme para el día de la mamá, era un regalo que yo quería vivir que nunca llegó y que conversando con alguien muy especial me dijo que eso no correspondía, claramente si pasaba era un regalo pero obviamente yo no era la mamá de ellos. Pensé que cuando crecieran me contarían de sus cosas, podríamos ya más grandes tomarnos un café o compartir anécdotas, cosas que nunca se dieron.

Continuar leyendo