Celebración de cumpleaños

Recuerdo que cuando mi pareja iba a cumplir 40 años, entró probablemente en aquello que suele conocerse como crisis existencial.

La verdad no sé si a esa edad suele pasar o qué pero la cosa estuvo jodida porque andaba en silencio y eso sí que es un síntoma que algo estaba sucediendo.

No tenía muchas ganas de hacer cosas, lo cual es menos raro que el silencio; pero es igual extraño.

Cuando le pregunté qué le pasaba, me respondió que a estas alturas de su vida se sentía en soledad, es decir, conmigo y nuestro gato y pare de contar.

Sin familia, sin amigos/as, es como si se preguntara qué pasó y que eso le daba tristeza.

Ni pa qué les digo qué me contestó cuando días después le pregunté si quería hacer algo para su cumpleaños…

En fin, la situación estaba crítica y la verdad yo estaba preocupada, no sabía qué hacer, lo que sí tenía claro era que algo tenía que hacer y lo que fuera que se me ocurriera tenía que ser especial, o al menos, hacerle sentir así.

Lo primero que hice fue intentar por mí misma identificar qué podría ser y para ser sincera no se me ocurrió nada…

Luego proseguí a preguntarle a mis amigas, quienes me dieron algunas ideas; sin embargo, no me convencieron del todo.

Lo que sí reconozco es que esto fue el puntapié inicial para que a partir de las respuestas de mis amigas, me diera cuenta que había mucha gente que a mi pareja al menos le tenía estima, incluso varias de mis amigas le quieren y entonces ahí se me iluminó la bombilla (expresión en Colombia que se usa para decir que se me ocurrió una idea).

El problema no era que mi pareja estuviera en soledad, el asunto es que las personas que le quieren y le tienen estima no están acá, cerca de nosotros.

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Celebración de cumpleaños

Soy de las personas que me encanta celebrar mis cumpleaños pero a mi manera, tan así es que a veces me gusta pasarlo sola con mi pareja y mi gato, otras veces con amigos, a veces salir a comer, a veces sólo estar acostada.

Intento que cada año sea distinto y hay que decirlo a veces pasan tantas cosas cuando es en grupo que prefiero evitarlo (risas).

Así fue como uno de mis cumpleaños fue en grupo y les contaré que entre risas y todo decidí que si o si el próximo sería nuevamente sólo con mi pareja y mi gato.

Lo celebramos en un lugar bien bonito fuera de casa, llegaron esas amistades de años que siempre asisten o están al pendiente de tu día para saludarte.

Llegó una amiga algo mayor que se caracteriza por ser la positiva, te das cuenta que siempre las amigas son todas distintas, algunas amargadas, otras ocupadas, estresadas, la típica que le duele todo, la que sale del trabajo tarde y llega cuando estamos terminando en fin, acá la primera en llegar fue la mayor de todas.

Ella es super positiva, chistosa, siempre le encuentra todo bueno, no sufre, o al menos no lo demuestra, aunque claramente la conozco y sè que sin hablar su mirada dice todo lo que esconde.

El caso es que ella llegó super motivada, fue la primera en llegar y me pidió que le sirviera un trago mientras esperábamos al resto.

Debo reconocer que temí lo que se vendría pues creo que ella intenta en el alcohol sacudir todo lo que oculta.

Fue así como nos tomamos el primer trago, debo decir que la conversa estaba buenísima, nos reíamos a carcajadas, en ese momento sólo éramos cuatro las que estábamos y no faltaban esas historias de vida en las que uno se enfrasca y recuerda con añoranzas.

Yo no llevaba ni dos sorbos de mi trago y mi dulce amiga ya me pedía el otro y seguía contando sus historias.

Poco a poco el resto de amistades comenzaba a entrar y comenzamos a sumarnos todas a esas historias increíbles que no faltan por contar.

Pasaban las historias y así los tragos para mi amiga que a esas alturas ya no le entendía muy bien lo que decía y todas nos reíamos pues sabíamos que ella había llegado a divertirse y apurada pues supuestamente después tenía una reunión de trabajo.

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Un regalo peculiar

Una tarde de verano de hace algunos años comenzamos a crear un plan para celebrarle el cumpleaños a nuestra sobrina quien se encontraba sola nada más y nada menos que en Nueva York.

Era su primer cumpleaños lejos muy lejos de casa y queríamos estar con ella de alguna forma.

Así fue como habíamos visto por televisión un video con una canción llamada Happy que de seguro escucharon y vieron que nos transmitía pura buena energía, por lo que se nos ocurrió intentar simularla y poder así crear un video para ella…

Reconozco que para mi no era nada de fácil, ya que no soy de las que le guste aparecer en videos, yo soy más bien la que puede estar perfectamente trabajando detrás de cámaras (risas).

Puedo generar e hilar las historias pero de ahí a aparecer era todo un desafío.

Me atreví y dejé la vergüenza de lado, costó al principio pero después parecía gacela bailando en cada esquina de esos rincones apuntados para el recorrido.

Claramente nuestros celulares no eran último modelo, la tecnología nos dejaba en claro que debíamos actualizarnos pero no accedimos, queriendo con lo que contábamos crear el video y poder enviárselo como regalo de cumpleaños.

Teníamos clara la idea de donde ir a grabar ya que ella tuvo la posibilidad de viajar a Chile, a esta tierra patagónica, lo que siempre recordaba con añoranza.

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