A propósito de “Una mujer fantástica”

Es muy difícil intentar escribir algunas líneas al respecto sin que la emoción salte por los poros y es que lo que logró el equipo de esta película el día de ayer al obtener la tan anhelada y muchas veces esquiva estatuilla de Premio Oscar va más allá del premio.

De verdad que estoy haciendo un esfuerzo por escribir desde el rincón de quien contempla sin que este documento se vuelva un texto técnico escrito por una Psicóloga, ni tampoco una apología sobre la identidad de género, si no, en realizar una observación e interpretación de todos los posibles mensajes que acompañan al Premio.

Lo primero para empezar es confesar además que no soy nada experta en cine, sólo soy una amante de las películas y hace mucho tiempo aprendí que no existen películas malas si no ojos de espectador/a a quien le cuesta disfrutar de los mensajes que encierra el cine, esos mensajes que son para la vida, más allá del enfoque de la cámara, la riqueza en libretos, etc.

La valentía que tuvo el elenco y el equipo de esta película a mí por lo menos me deja consternada, sí, porque yo me imagino que no ha de ser nada fácil, mostrar ante las cámaras y millones de espectadores/as la dura realidad que viven las personas transgénero en el mundo, y más si ese mundo es particularmente un país sudamericano que exalta y se enorgullece del macho recio. Puede que me digan que los países latinos hemos avanzado, claro que sí; sin embargo, seguimos creyendo que existen verdades absolutas y continuamos permitiendo que las religiones y demás instituciones nos digan cómo es LA vida que se debe vivir, como si fuera UNA única y repetible para tod@s…

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