Celebración de cumpleaños

Recuerdo que cuando mi pareja iba a cumplir 40 años, entró probablemente en aquello que suele conocerse como crisis existencial.

La verdad no sé si a esa edad suele pasar o qué pero la cosa estuvo jodida porque andaba en silencio y eso sí que es un síntoma que algo estaba sucediendo.

No tenía muchas ganas de hacer cosas, lo cual es menos raro que el silencio; pero es igual extraño.

Cuando le pregunté qué le pasaba, me respondió que a estas alturas de su vida se sentía en soledad, es decir, conmigo y nuestro gato y pare de contar.

Sin familia, sin amigos/as, es como si se preguntara qué pasó y que eso le daba tristeza.

Ni pa qué les digo qué me contestó cuando días después le pregunté si quería hacer algo para su cumpleaños…

En fin, la situación estaba crítica y la verdad yo estaba preocupada, no sabía qué hacer, lo que sí tenía claro era que algo tenía que hacer y lo que fuera que se me ocurriera tenía que ser especial, o al menos, hacerle sentir así.

Lo primero que hice fue intentar por mí misma identificar qué podría ser y para ser sincera no se me ocurrió nada…

Luego proseguí a preguntarle a mis amigas, quienes me dieron algunas ideas; sin embargo, no me convencieron del todo.

Lo que sí reconozco es que esto fue el puntapié inicial para que a partir de las respuestas de mis amigas, me diera cuenta que había mucha gente que a mi pareja al menos le tenía estima, incluso varias de mis amigas le quieren y entonces ahí se me iluminó la bombilla (expresión en Colombia que se usa para decir que se me ocurrió una idea).

El problema no era que mi pareja estuviera en soledad, el asunto es que las personas que le quieren y le tienen estima no están acá, cerca de nosotros.

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El refugio del amor

Existe un lugar mágico fuera de la ciudad donde tenemos la posibilidad de ir y desconectarnos del mundo.

Es un lugar donde la señal de celulares aún no llega y eso créeme que a veces es maravilloso.

Te permite la posibilidad de perderte entre árboles, naturaleza viva y radiante que te espera.

Parece que sus árboles te estuvieran esperando, ese es el camino de entrada, ellos se sacuden con viento en contra como dándote la bienvenida.

El camino es precioso, todo verde y con esos rayos de sol pintando colores de aquel arcoiris que se posa en momentos en que más lo necesitas como una luz de esperanza.

Nos adentramos a observar con quietud la majestuosidad de ese paisaje de ensueño, los pajaritos cantan como felices que llegues.

El sonido de las cascadas de agua que se esconde entre las ramas de esos viejos árboles relaja cada una de tus emociones y sentimientos.

Las pequeñas lagunas que encuentras en el camino son verdaderas llamas de color vivo por ese sol potente que comienza a hacerse ver.

Los patitos revolotean en esa suave y cristalina agua que destila sensaciones únicas.

El día es así, con profundos silencios, salvo el canto de aquellos pajaritos que danzan entre nube y nube.

Y partimos a esa banca que cuenta historias de viajeros por el mundo, frente a una de sus lagunas.

Ya dejando las mochilas y la descarga lista nos vamos por ella en la mejor de las compañías…. Un libro.

Me enamora verla sentada en esa banca, leyendo que es lo que le apasiona.

Veo en su rostro esa gratitud, esa bondad, ese disfrute por hacer lo que le encanta y simplemente me cautiva.

La miro sin cansarme y el silencio cómplice me permite tomar una hoja y un lápiz y escribirle.

Sin que ella lo note le escribo poemas, esas palabras de amor infinito que por ella siento y que fluyen con solo verla.

Quisiera quedarme allí por toda la vida…. Saber que estás con el amor de tu vida, con la templanza de la bendita naturaleza, gozando de ella créeme que eso no tiene precio.

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El poder del amor

Durante toda mi vida me ha costado trabajo obtener cada cosa, mis logros han sido fruto del esfuerzo.

No sé si en algo tendrán que ver las palabras de mi mamá diciéndome “la vida es dura mija”, “hay que romperse el lomo para conseguir sus cosas”.

Con ello se refería a que hay que trabajar mucho para alcanzar algo.

O simplemente que formo parte de ese 99% de habitantes en la tierra para quienes la lucha es diaria y surgir es sinónimo de esfuerzo, sacrificio, perseverancia y muchísima tolerancia a la frustración.

En fin, la historia con mi pareja por supuesto, no podía estar exenta de ello; no obstante ése no es el relato que traigo para ustedes hoy.

Al menos no en lo que se refiere a cómo surgió nuestra historia de amor, por ahora les compartiré que estos 9 años de relación también han sido fruto del esfuerzo y la lucha que ambos hemos dado.

Cuando me uní a mi pareja ésta atravesaba por una difícil situación financiera.

Para resumir el cuento, estaba en franca banca rota, endeudada hasta los huesos, ello producto de relaciones de abuso vividas con su familia que de seguro, serán parte de otros relatos también.

Nunca dimensioné el nivel de endeudamiento porque yo venía de un hogar donde mi mamá siempre me inculcó que debía evitar las deudas, al menos las que no pudiera pagar.

Entonces este mundo de cobradores, saldos en rojo, cobros llegando a la casa, era nuevo para mí.

No conocía tantas tarjetas hasta que estuve con mi pareja.

De a poco nos fuimos organizando y pasados muchos años, poco a poco empezó a ir saliendo de las deudas, no es que ahora no tenga ni una, sigue pagando, sólo que ya está organizada.

Fueron años donde los sueldos que recibíamos se iban en pagar deudas.

Por ende, tuvimos también que reducir al máximo los gastos que teníamos, es decir, tratar al máximo de caminar para evitar pagar los pasajes de micro o colectivo.

Años sin saber lo que era salir de vacaciones, porque nos quedábamos en la casa.

Menos de hacer arreglos en la casa, no para renovarla sino para tapar los agujeros del techo que hacían que en los días de lluvia algunos sectores de la casa se convirtieran prácticamente en piscina.

O arreglos a la electricidad que hacían que una parte de la casa estuviera a oscuras, andábamos con velas y si encendíamos algo teníamos que apagar el resto.

Cada vez que miro hacia atrás siento tanta emoción, porque fue muy difícil, más aún, cuando su familia en vez de ser un aporte había sido la causante de esta penuria y se convirtieron en los primeros enemigos al ver que ya no estaba la que pasaba las tarjetas para que se compraran lo que se les antojara con la falsa promesa que le iban a pagar.

Y mi familia estaba lejos, no se imaginan cuántas veces añoré ese abrazo de mi mamá prometiéndome que todo iba a pasar…

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Los detalles de mi pareja

Siempre soñé con tener a mi lado a una persona detallista, romántica, que fuera capaz de disfrutar de las pequeñas cosas como yo.

A medida que el tiempo pasaba parecía que este sueño era cada vez más difuso, más irreal.

Hasta que apareció mi pareja y si bien nuestra relación no es la del cuento de hadas porque esas sólo existen en los cuentos, sí es una relación en la que nos hemos esforzado por hacerla real.

Dentro de las muchas cosas que hacen que ame a mi pareja y la elija todos los días, cada día, están los detalles que tiene para conmigo, está la manera como mira y vive la vida.

¿A qué me refiero?

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Cada día intento verme

He dormido profunda toda la noche, siento el cansancio en mi cuerpo, en mi cabeza por cosas del día a día, el trabajo, la casa, las deudas… esa rutina que a veces no ve el sol.

Cada día que amanece procuro mirarme al espejo y VERME, a su vez VEO en mi rostro el paso del tiempo, y me niego a pensar que mi cara de cansada sea por esos factores.

Sé que van pasando la cuenta cada una de las preocupaciones.

Hoy cuando me miraba al espejo había algo que me decía que iba a ser un buen día, algo que aflora en mi mente y en mi corazón, esas señales que hay que saber distinguir en momentos.

Salí acompañada de mi pareja, hablábamos camino al trabajo de cómo enfrentar la rutina pero veía destellos de luz que me decían que algo ocurriría a favor.

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Visita a la librería El Ateneo

En una de las vacaciones que tuve con mi pareja tuvimos la posibilidad de visitar Buenos Aires y como ya he mencionado en otras historias, es una ciudad, que nos gustó.

Yo soy la de los libros, pues mi pareja tiene otro tipo de gustos.

Sin embargo, siempre ha respetado e impulsado mi amor por los libros.

Cuando llegamos a Buenos Aires, en medio de tantas cosas por hacer, había un panorama que sí o sí teníamos que realizar: Conocer la librería El Ateneo (aprovechamos para hacerle propaganda jaja).

De hecho tod@ aquel/lla que sea amante de la lectura, si está en esta hermosa ciudad, le sugiero que vaya a conocerla, es un regalo para el alma.

Por distintas razones, cuando íbamos a ir algo pasaba y terminábamos haciendo otra cosa.

Hasta que llegó el tan anhelado día:

Llegamos, luego de una tremenda caminata, si algo recuerdo de esas vacaciones es que dejamos los pies en las calles, literalmente.

Y al entrar, sentía que el corazón se me iba a salir, ver tantos libros, una infraestructura majestuosa a mi modo de ver, pues esa librería está donde antes había sido un teatro.

Tres pisos de libros y más libros.

Era mi sueño hecho realidad.

Yo era como una niña, cuando le das por primera vez un dulce o cuando le entregas ese regalo que tanto esperó.

Sentí tanta emoción que sin querer ser exagerada, algunas lágrimas resbalaron por mis mejillas de pura alegría, de puro agradecimiento, de poder estar ahí y más de estar con mi amor.

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La mística del amor

Cada mañana al amanecer inicio el día agradeciendo el regalo de la vida, de saber que mis sentidos, que mi cuerpo despiertan y están sanos para continuar este camino llamado vida, el que a pesar de tener piedras en él sé que las puedo esquivar y que voy sin prisa para lograr cada uno de mis sueños.

Como soy amante de la vida y la naturaleza y obviamente del universo cada día les pregunto con qué me sorprenderán?

Pues para mí se ha convertido en mi juego diario, ya que cada día algo nuevo ocurre, a veces el canto de un pajarito en la ventana que me mira y cuando intento fotografiar se esconde, creo ahí que es un ser querido que ha partido y pasa a saludarme.

A veces coloco la radio camino al trabajo y una canción que me llena de recuerdos justo aparece para escucharla de principio a fin, son regalos tan lindos y tan ideales para comenzar el día que me llenan de energía y vitalidad.

A veces esos aromas tan inusuales o tal vez tan difíciles de encontrar y en los lugares más impensados son verdaderos mensajes que llegan de regalo y que atesoro en mi corazón.

Estaba pronta a titularme y quise ir a pedirle ayuda a mi madre que partió hace ya muchos años… Fuimos caminando al cementerio con mi pareja, antes de llegar hay un pasaje llenito de árboles y mientras íbamos el fuerte viento que reinaba los azotaba y desordenaba sin piedad, mi pareja me pregunta si puedo descifrar que quieren decir los árboles? Me quedo pasmada pensando en la respuesta y de pronto de la nada ambos sentimos un olor a incienso exquisito por lo que nos quedamos mudos sólo mirándonos.

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El día que me elegí

Aún recuerdo el día que me elegí… una mañana helada de invierno, me levanté temprano con la clara intención de mirarme al espejo y VERME…

Recuerdo que pasé encerrada en el baño como una hora contemplándome en ese espejo que parecía hablarme.

Tenía claro todo lo que se me venía encima pero mi conciencia estaba tan llena de remordimientos y de culpas que poco a poco comencé a descargarlas en suaves y tiritones suspiros, esos que te dejan sin aliento…

Tenía a mis yo internas debatiéndose, estaba la osada, la cobarde y la temerosa…

Sabía que romper con una relación de años en donde si leíste mi historia anterior pudiste ver que era una relación de amistad disfrazada de amor, claramente existía el amor pero ese fraternal que en nada se compara al amor real de pareja.

Recuerdo que salí del baño y fui a conversar con mi ex pareja, le dije que necesitábamos conversar, recuerdo que titubeó, evitó y casi salió corriendo pero no lo permití porque ese era el momento en que sí o sí debía enfrentarme a mi verdad y también tener el coraje de conversarlo.

Después de un rato de espera y como estaba encerrado en su pieza voy a verle y le digo que debemos conversar ahora.

Sabes que al recordarlo aún me sudan las manos y se me acelera el corazón, no por sentirme mal sino porque ese día me sentí  grande.

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¿Crees en las señales?

Hace bellos y hermosos 9 años comencé la mejor aventura de mi vida, esa que te hace decidir y luchar, enfrentarte y atreverte a hacerle frente al mundo, aquella que sólo la intuición es guía y que es acompañada de claras señales que van dándote pistas de que es tu momento y que vas a la segura.

Se preguntarán de qué estoy hablando. Pues bien, es precisamente de lo que nos mantiene en pie, de lo que necesitamos para nutrir y embellecer nuestra alma, lo que purifica cada célula de tu piel… el Amor.

Crecí creyendo en cada cuento de hadas que me contaban, crecí pensando y sintiendo el amor en todos sus matices, sin embargo,  con el correr de los años todo se fue tornando de colores abstractos y poco nítidos que cambiaban mi forma de verlo, de sentirlo, pero de igual forma lo añoraba.

La ilusión estaba rota, pues pensaba que cada cuento de hadas de final feliz no era más que historias narradas en donde todo era bueno y en lo real no existía.

Estuve emparejada 6 años y junto a mi familia éramos todo un clan, en donde todo lo que hacíamos era comunitario, tan así que con mi en ese momento pareja habíamos perdido ese espacio de pareja, si bien es cierto nos queríamos y lo pasábamos bien pero si lo puedo graficar de mejor manera diría que éramos unos super amigos.

Si lo pienso creo que como pareja disfrutamos un año de los 6, ya el resto era el disfrute de estar juntos entre su familia y la mía, idas al campo, salidas a comer, disfrutar de tardes de canto, en fin, llegaba la hora de despedirnos y nosotros ya ni hablábamos sin ellos.

Tanto era el cariño de mi familia por mi pareja que cada ve se empezó a notar más ese claro interés porque en todo lo que hiciéramos estuviese… ya a mi no me veían.

Esto me llevó a aislarme, a sentirme extraña y claramente comencé a ilusionarme con que quería y anhelaba un cambio… pero obviamente no pasaba nada porque la rutina era trascendental en mi casa y familia.

Cuando ya sentía que debía quedarme cómodamente incómoda, es decir, rendida viendo cómo la vida pasaba frente a mis narices mi familia me pide que vaya a una de sus casas pues tenían una comida y querían que yo conociera a sus invitados.

Recuerdo que me negué tanto que me puse de mal genio con tanta insistencia, como vivimos en casas casi pegadas a mi tía no se le ocurre mejor idea que comenzar a golpear la ventana y gritar que me esperaban.

Me sentía como entre la espada y la pared, si me preguntan, creo que con ella jugaba a ser la rebelde, pues como es tan dominante yo no quería darle en el gusto, pero algo me decía que debía ir.

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Invierno

El resplandor de tu piel me encanta día a día, la belleza cristalina de esos ojos cautivos son los que me incentivan a continuar avanzando en este camino que día a día mejora el paisaje.

Siento tu olor a cada segundo sobre mi piel, brotando desde mi pecho y mi sentir y eso me hace sentir cada vez mas tuya amor mío…

Hoy en esta mañana helada y a la vez despejada, una vez mas amanecí en tus brazos, desperté con esa suave caricia del día a día, y es lo que mas enriquece el amarte, sentir cada gesto tuyo hacia mi, cada demostración de amor que de ti emana aflora sentimientos tan bellos lo que permiten agradecerle a la vida y a Dios por el regalo de tu llegada, por el regalo de tu amor.

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