Mi supuesta amiga y hermana

Hace mucho tiempo tuve la dicha de conocer a una amiga, de esas que caen como estrellas fugaces en tu vida, esas que ni te avisan, esas que con simples sonrisas llegan para quedarse y enseñarte formas distintas de ver la vida.

Creo que el poder de la amistad es infinito y poderoso y cederle poder puede ser muy peligroso pues nos inundamos de las cosas buenas y las malas quedan guardadas o nunca afloran.

Pasamos momentos muy lindos con ella, de hecho la conocí porque llegó a trabajar a mi oficina, el grupo de compañeras en ese entonces era delicioso, pues a pesar de tener a una Jefa algo loca (risas) lográbamos pasarlo bien y generar un buen trabajo en equipo.

Ella estuvo presente en muchos momentos importantes de mi vida, lo cual le agradezco infinitamente.

El tema es que esta estrella fugaz de un día para otro comenzó a alejarse, se volvió muy yo-yo (modismo que define que sólo existía ella).

Justo dejó de trabajar con nosotras y creo si mal no recuerdo que tuvimos la dicha de reunirnos tal vez un par de meses que seguían, de ahí no más.

Ya no teníamos tema de conversación, sólo era pasarlo bien y salir de fiestas, ya no existía un cómo estás…

Eso generó que yo comenzara a inquietarme, pues de pasar a compartir a diario y a reírnos de la vida y sus matices pasamos a ni vernos, ni llamarnos sin explicación alguna.

Recuerdo que hice muchos intentos de llamarla, de ir a su casa y nada.

De hecho varias veces la encontré en la calle y me saludaba muy atenta pero siempre con un tono como de “ocupada”.

Un día me avisan que fallece su hermano en un trágico accidente, obviamente dejo de lados todas mis dudas e inquietudes y pienso que lo ideal es ir a acompañarla en tan doloroso momento.

Cuando nos vimos nos dimos un abrazo tan exquisito que creo que dejaba entre ver que había mucho cariño y que aún tenía la chance de conversar con ella y ver qué le pasaba.

Claramente no era ése el momento, ella me dice que con lo de su hermano ella pretende recuperar el tiempo perdido y remediar las estupideces que hacía desde que se había salido de su centro, con esas mismas palabras que no olvido.

Yo me alegro y le digo que qué rico sería tenerla de vuelta, pues siempre hubo una conexión como si en alguna otra vida hubiésemos sido hermanas.

Si cuando fuimos de visita al cementerio hace algún tiempo nos quedamos perplejas cuando vemos la tumba de una hermana mía que falleció antes que yo naciera que lleva su mismo nombre y año de nacimiento.

Cosas así fueron las que nos generaron mucho amor y cariño, esas cosas que la vida te brinda sin aviso y que llegan como sorpresas positivas a alimentar tu alma.

Ella es de muchas palabras y fue así que cuando salimos del funeral de su hermano me prometió y juró que nos juntaríamos.

Pasó mucho tiempo y nunca lo hizo, salvo cuando mi pareja le pidió que estuviera en mi cumpleaños, que era preparado de sorpresa por lo que mucho después me enteré.

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Encuentro con amig@s

Últimamente confieso que el tema de las amigas ha sido para mí algo complejo y desconcertante porque me he dado cuenta que en muchas ocasiones cuando me reunía con algunas de ellas terminaba bombardeada sobre sus vidas y sin un ápice de desahogo sobre la mía.

Es como si por el hecho de haber estudiado Psicología lo fuera las 24 horas del día, como me pasaba en mis años de estudiante cuando iba a una fiesta y no podía confesar qué era lo que estudiaba porque terminaba en un rincón de la sala escuchando historias interminables y yo lo único que quería era rumbear (modismo colombiano que se refiere a bailar).

Eso hasta hace muy poco cuando tuve la fortuna de reencontrarme con una amiga que hacía años, más o menos 6, no nos veíamos ni sabíamos nada la una de la otra.

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