La Cata y la Niña

Como ya he mencionado en historias anteriores, mi percepción y relación con los animales cambió desde que conocí a Copito.

Por el sector donde vivo hay un par de perras, mestizas, que comúnmente se les conoce como Cata y Niña.

Cata es una perra hermosa y grande de color naranjo, con unos ojos cafés profundos, juguetona y muy tierna.

Por su parte Niña es una perra gris, muy delgada, que le ladra a todo lo que se mueve y a veces emite sonidos que pueden interpretarse como aullidos.

En promedio pareciera que Cata consigue más la gracia de la gente que Niña; sin embargo, esto no ha sido impedimento para que deambulen juntas.

Se la pasan la mayor parte del día en la calle, desde muy temprano y a veces hasta muy tarde de la noche.

En ocasiones, con mucha frecuencia para ser honesta, sin importar las inclemencias del tiempo, es decir, con lluvia y viento.

Entre algún@s vecin@s sin que nos hubiésemos coordinado, nos encargamos de darles alimento y a veces, quienes pueden, cobijo.

Lo que es curioso y si aún no lo adivinan es que tanto Cata como Niña tienen dueñ@s; no obstante y para ser sincera, la manera como las cuidan deja mucho que desear.

Así han transcurrido varios años, el tiempo que hace que vivo en ese lugar y desde antes que yo llegara me cuentan ellas ya estaban.

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