La prueba de lealtad

Como ya he mencionado en historias anteriores, cuando llegué a vivir a Chile, había un temeroso gatico que me enterneció y logró que llegara a amar a los de su especie.

En ese entonces éramos 3 personas en la casa y como todo en la vida, en algún momento yo decidí irme a vivir sola.

El problema era ¿qué hacía con Copito? Así se llama mi gato. Mejor dicho, ¿cómo podía llevarme a mi gato? Porque si bien yo fui la que lo llevó a la veterinaria, le di un nombre y demás, antes que yo llegara a la casa él ya estaba, entonces no era agarrar y llevármelo no más.

Aquí considero pertinente hacer un paréntesis para compartirles que la relación que tengo ahora con los animales no es la misma que tenía antes de vivir fuera de mi país.

Antes yo sabía que existían y si bien procuraba no lastimarlos, no formaban parte de mi foco de atención. ¿No sé si me hago entender?.

Cuando llegué a vivir a Chile, sin tener perro que me ladre, literalmente, y percatarme de lo que pasaba con este tierno e indefenso gatico no sólo cambió mi percepción sobre los gatos, acerca de los animales sino que el vínculo que creé con él fue distinto.

Me explico: Cuando llegas a la casa y sabes que hay un ser vivo que depende de ti, que es importante que llegues porque hay que cuidarlo, cuando llegas y sale a recibirte a la puerta y te sientes importante, en un lugar ajeno a ti, en una tierra lejana a la tuya, es tremendo.

Creo que la mezcla del desarraigo, la nostalgia por los tuy@s y la soledad pueden ser una mezcla potente.

Lo menciono porque cuando compartía con otras compatriotas acerca de nuestras vivencias estando lejos de nuestro país y de lo “nuestro” me percataba que la relación que cada una establecíamos con los animales que estaban cerca nuestro era similar, era como si con ellos intentáramos establecer los vínculos que dejamos atrás, como si fuesen lo más cercano a lazos afectivos que teníamos en ese momento.

Puede sonar trágico; sin embargo, es verdad.

En fin, luego de una estrategia y muchas asesorías vía on line de parte de mis amigas con la misión de llevarme a Copito, me lo pude llevar conmigo. (La misión Copito será otra historia que próximamente les compartiré).

De las 2 personas con las que vivía, había una en particular que era cercana con él y como aprendí que los gatos son animales de hábitos, le pedí que por favor lo fuera a visitar para que el cambio no fuese tan brusco para él. Ella nunca lo hizo.

Hasta que un día, pasados ya meses del cambio de casa, apareció de la nada, con el motivo de ir a visitarlo.

Confieso que yo estaba dolida, porque él la había extrañado y porque me pareció lamentable que ni siquiera hubiese preguntando por él durante todo este tiempo.

Confieso que sentí rabia de ver su cara en la puerta de mi casa de la nada, en un día cualquiera, como si nada.

Sin embargo, por amor y respeto a Copito accedí a que entrara a saludarlo. Ni siquiera había terminado de decirle cuando entró a la casa y comenzó a recorrerla por doquier.

Yo quedé estupefacta a decir verdad. Digamos que ése no es el comportamiento que al menos tengo yo, en casa ajena, por mucha amistad que exista de por medio.

Deambuló por la sala, el baño de la sala, el comedor, subió al segundo piso, entró en cada habitación de la casa (eran 3), fue hasta el baño del segundo piso y Copito por ningún lado.

No apareció.

Como si se lo hubiese tragado la tierra.

Lo llamó insistentemente hasta que de tanto, me imagino, se cansó y se fue.

Nunca más volví a saber de esa persona y por supuesto menos Copito.

¿Qué pasó? Se preguntarán. Al menos yo, en ese momento, lo hice.

Cuando subí al segundo piso a buscarlo descubrí que él se había escondido debajo de la tina de baño (había un huequito justo debajo de ésta) y simplemente no salió.

Al llegar yo y verlo ahí, que además descubrí ese lugar en ese momento, él salió como si nada.

Caminó hacia mí, me miró con esos hermosos ojos azules que tiene y entonces entendí que simplemente él se presentaba ante quien lo merecía, ante quien lo veía.

Aún hoy día, cuando pienso en el significado de la lealtad recuerdo este episodio, viene a mi memoria el actuar de Copito y la tremenda lección que me dio y que perfectamente le daría a más de uno/a por ahí…

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6 comentarios en “La prueba de lealtad

  1. Me alegro saber que les saque carcajadas😉 igual me paso con la hisoria de la tia lucha😂. “Rayando la cancha?😂. Eso si esta my comico. Gracias por compartir tan lindas historias.. Seguire leyendo.

    • Ohh qué delicia que comentes!!!! De verdad nos alegra montones, muchísimas gracias y claro que nos reímos a carcajadas de imaginar la situación. Si acá en Chile usan distintos modismos así que entre los modismos chilenos y colombianos tenemos para entretenernos bastante.
      La historia de la tía Lucha es re chistosa, qué bueno que tú también te hayas divertido con ella.
      Nos alegra que nos sigas leyendo, que te gusten las historias y que nos comentes eso de verdad nos nutre el alma.
      Feliz fin de semana, abrazos

    • Jajaja tranquila que igual lo comprendimos, que tengas un hermoso día y muchas gracias nuevamente por hacernos saber tus vivencias

  2. Credo queen puedo very tu cara de aterrada all very a esta persona or DA cuarto end cuarto. Definitivamente yo love estaria y estuve. Me pasaba con una tia y una prima..no solo hiban a cada cuarto, también abrian la nevera, los gabinetes de la cocina y comentando (tiene comidita) ya cuando llegaron a los armarios de los cuartos, no me pude contener y las parte. ( creo que me demore en hacerlo, ya que me cuesta estar callada ante algo que no veo bien). Yo aprendí que por mucha amistad que hubiera, la casa ajena se respeta. Yo igual que tu hubiese estado molesta, y tal ves no hubiera abierto la puerta..por que si en unos meses no te preocuparse por mi o mi mascota, ya para que? Para venir de chismosa a ver como vivo? Jaja ja No! Te confieso que hubieron ocasiones que no les habría la puerta, aparte porque yo a casa ajena no voy sin deje saber, y las pocas amistades que tenia lo hacían. Pero ellas no! Ellas aparecían como obra y gracia del Espíritu Santo..pero conmigo no. Tu no volviste a saber de esa persona, yo no volví a saber de ellas. Dios aleja de nuestras vidas a quien no necesitamos. Creo que en este caso Copito tomó mi actitud.. “ella no vino a verme en meses, ahora que se valla por donde vino😂 tan Lindo, el sabe quien lo quiere, y quien merece su completa atención.
    ••••A Cesar Lo Que Es De Cesar••••

    Disculpa mi ortografía, se que cometo muchos errores, el español que se lo aprendí sola. Si lo hablo, pero mi lenguaje a diario es inglés con una mezcla de español, claro que cuando me enojo se me sale lo Colombiano😉

    • Hola Isa qué gusto leerte, has logrado sacarnos carcajas de risa al imaginarte parando a tu tía y prima, o sea, rayando la cancha (como dicen en Chile), la verdad es que al ver a esa persona en la puerta de la casa y luego ir de lado en lado quedé estupefacta, como quien dice me dio la chiripiorca como al chavo del 8. Comparto contigo que si un@ no va a molestar a casa ajena y si va pregunta antes, es porque pide que de la misma manera sean con un@; sin embargo, hemos aprendido que hay cada espécimen por ahí, así que como bien dices, lo bueno es que Dios y la vida misma se encarga de dejar a cada quien con lo que merece o busca.
      Descuida por el tema de la ortografía, lo que importa es el contenido y la posibilidad de compartir e intercambiar sentires y experiencias, así que muchísimas gracias por este hermoso regalo

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