La mística del amor

Cada mañana al amanecer inicio el día agradeciendo el regalo de la vida, de saber que mis sentidos, que mi cuerpo despiertan y están sanos para continuar este camino llamado vida, el que a pesar de tener piedras en él sé que las puedo esquivar y que voy sin prisa para lograr cada uno de mis sueños.

Como soy amante de la vida y la naturaleza y obviamente del universo cada día les pregunto con qué me sorprenderán?

Pues para mí se ha convertido en mi juego diario, ya que cada día algo nuevo ocurre, a veces el canto de un pajarito en la ventana que me mira y cuando intento fotografiar se esconde, creo ahí que es un ser querido que ha partido y pasa a saludarme.

A veces coloco la radio camino al trabajo y una canción que me llena de recuerdos justo aparece para escucharla de principio a fin, son regalos tan lindos y tan ideales para comenzar el día que me llenan de energía y vitalidad.

A veces esos aromas tan inusuales o tal vez tan difíciles de encontrar y en los lugares más impensados son verdaderos mensajes que llegan de regalo y que atesoro en mi corazón.

Estaba pronta a titularme y quise ir a pedirle ayuda a mi madre que partió hace ya muchos años… Fuimos caminando al cementerio con mi pareja, antes de llegar hay un pasaje llenito de árboles y mientras íbamos el fuerte viento que reinaba los azotaba y desordenaba sin piedad, mi pareja me pregunta si puedo descifrar que quieren decir los árboles? Me quedo pasmada pensando en la respuesta y de pronto de la nada ambos sentimos un olor a incienso exquisito por lo que nos quedamos mudos sólo mirándonos.

Era otro regalo del universo que decía con todo su poderío que estaba presente en ese momento tan especial de mi vida. Nos adentramos al cementerio e íbamos conversando de lo lindo que hubiese sido que mi madre hubiese estado en ese momento tan soñado por ella, cuando al doblar por esos árboles circulares, y en una escena que tal vez puedas llamar mística, estaba ella sentada con su regadera sacando agua…

Lo recuerdo tan nítido ella estaba mirándome y sonriendo y yo no lo podía creer… comienzo a caminar cada vez más lento y le digo a mi pareja ¡¡¡ahí está mi mamá!!!

Una vez nos vamos acercando esa imagen desaparece, le explico a mi pareja que había sido real, que estaba intacta y le describo la ropa que usaba… nuestras miradas se llenan de lágrimas pero esas lágrimas de emoción, de dicha, de gratitud, ese regalo fue el mejor que pude recibir pues estaba frente a frente a mis dos únicos y grandes amores que me apoyaban cada uno desde su lugar.

Atesoro ese momento, ese regalo que quedó guardadito con llave en mi corazón, porque el universo me otorga a mi, a una simple mortal tamaña bendición.

Obviamente me fui a dar mi examen con una sonrisa inmensa y con la fuerza que tanto necesitaba, sabía que mis dos amores estaban y con eso bastaba y que ahora me tocaba a mí retribuirle a ellos tan hermoso detalle.

Cuando amas y eres amado de la forma que yo lo soy y lo hago sólo basta con gozar de un amanecer jugando como te decía y en ese juego llamado vida las piezas solas se acomodan para ti para que des lo mejor de ti y que cuando ganas o pierdes sabes y sientes que no estás sola que siempre están tus bendiciones de la manera que se pueda, física, terrenal, angelical o como quieras llamarlo, sólo atiende los llamados y recibe con brazos abiertos sus regalos y bendiciones y detente a verlas en su real dimensión.

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