Celebración de cumpleaños

Soy de las personas que me encanta celebrar mis cumpleaños pero a mi manera, tan así es que a veces me gusta pasarlo sola con mi pareja y mi gato, otras veces con amigos, a veces salir a comer, a veces sólo estar acostada.

Intento que cada año sea distinto y hay que decirlo a veces pasan tantas cosas cuando es en grupo que prefiero evitarlo (risas).

Así fue como uno de mis cumpleaños fue en grupo y les contaré que entre risas y todo decidí que si o si el próximo sería nuevamente sólo con mi pareja y mi gato.

Lo celebramos en un lugar bien bonito fuera de casa, llegaron esas amistades de años que siempre asisten o están al pendiente de tu día para saludarte.

Llegó una amiga algo mayor que se caracteriza por ser la positiva, te das cuenta que siempre las amigas son todas distintas, algunas amargadas, otras ocupadas, estresadas, la típica que le duele todo, la que sale del trabajo tarde y llega cuando estamos terminando en fin, acá la primera en llegar fue la mayor de todas.

Ella es super positiva, chistosa, siempre le encuentra todo bueno, no sufre, o al menos no lo demuestra, aunque claramente la conozco y sè que sin hablar su mirada dice todo lo que esconde.

El caso es que ella llegó super motivada, fue la primera en llegar y me pidió que le sirviera un trago mientras esperábamos al resto.

Debo reconocer que temí lo que se vendría pues creo que ella intenta en el alcohol sacudir todo lo que oculta.

Fue así como nos tomamos el primer trago, debo decir que la conversa estaba buenísima, nos reíamos a carcajadas, en ese momento sólo éramos cuatro las que estábamos y no faltaban esas historias de vida en las que uno se enfrasca y recuerda con añoranzas.

Yo no llevaba ni dos sorbos de mi trago y mi dulce amiga ya me pedía el otro y seguía contando sus historias.

Poco a poco el resto de amistades comenzaba a entrar y comenzamos a sumarnos todas a esas historias increíbles que no faltan por contar.

Pasaban las historias y así los tragos para mi amiga que a esas alturas ya no le entendía muy bien lo que decía y todas nos reíamos pues sabíamos que ella había llegado a divertirse y apurada pues supuestamente después tenía una reunión de trabajo.

Fue así como en medio de estas conversaciones suena su celular y ella va corriendo a contestar, nosotras continuamos riéndonos de muchas cosas, del pasar del tiempo y de cómo todas vamos cambiando cuando de repente sentimos un ruido y quedamos todas en silencio…

Era nuestra amiga mayor que estaba tirada en el piso, creo que fueron instantes en que quedamos paralizadas y nadie actuaba, cuando vamos a socorrerla no sé en qué minuto se para y dice “Qué me pasó?, no vi el escalón”

Nosotras nos asustamos y le preguntamos cómo estaba, pues una caída así a su edad no es lo mismo que una caída de joven, pero ella vuelve a la mesa y dice que no le pasó nada, que sólo n vio el escalón.

Lo más cómico es que volvió a tomar su copa y dijo que tomo el último porque me voy a reunión.

Una de las amigas la llevó y al volver nos contaba que estaba regia, sin ni un dolor ni nada.

Continuamos celebrando y ya a esas alturas figurábamos cantando y bailando y yo ya estaba cansada y quería irme a mi hogar.

Como verán hay de todo en los cumpleaños y a veces es exquisito compartirlo con el resto a pesar de estas situaciones que de chistosas rayan en lo tormentoso, así como también a veces es necesario un cumpleaños más privado, más hogareño.

Agradezco en particular ese, que fue lleno de muchas cosas cómicas.

Se preguntarán que fue de la amiga mayor? Pues a los días fue al médico por una luxación de hombro.

Ahora está bien y siempre pensando en que otra actividad hacemos… si creo que como dicen acá el que nace chicharra muere cantando (modismo para decir que el que es así no cambia)

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