Celebración de cumpleaños

Recuerdo que cuando mi pareja iba a cumplir 40 años, entró probablemente en aquello que suele conocerse como crisis existencial.

La verdad no sé si a esa edad suele pasar o qué pero la cosa estuvo jodida porque andaba en silencio y eso sí que es un síntoma que algo estaba sucediendo.

No tenía muchas ganas de hacer cosas, lo cual es menos raro que el silencio; pero es igual extraño.

Cuando le pregunté qué le pasaba, me respondió que a estas alturas de su vida se sentía en soledad, es decir, conmigo y nuestro gato y pare de contar.

Sin familia, sin amigos/as, es como si se preguntara qué pasó y que eso le daba tristeza.

Ni pa qué les digo qué me contestó cuando días después le pregunté si quería hacer algo para su cumpleaños…

En fin, la situación estaba crítica y la verdad yo estaba preocupada, no sabía qué hacer, lo que sí tenía claro era que algo tenía que hacer y lo que fuera que se me ocurriera tenía que ser especial, o al menos, hacerle sentir así.

Lo primero que hice fue intentar por mí misma identificar qué podría ser y para ser sincera no se me ocurrió nada…

Luego proseguí a preguntarle a mis amigas, quienes me dieron algunas ideas; sin embargo, no me convencieron del todo.

Lo que sí reconozco es que esto fue el puntapié inicial para que a partir de las respuestas de mis amigas, me diera cuenta que había mucha gente que a mi pareja al menos le tenía estima, incluso varias de mis amigas le quieren y entonces ahí se me iluminó la bombilla (expresión en Colombia que se usa para decir que se me ocurrió una idea).

El problema no era que mi pareja estuviera en soledad, el asunto es que las personas que le quieren y le tienen estima no están acá, cerca de nosotros.

Fue así como se me ocurrió hacer un listado de las personas que le quieren y pedirles que me hicieran y enviaran por whatsapp (¡que vivan las redes sociales!) un mensaje de saludo de cumpleaños para mi pareja.

Ahora el desafío era ¿cómo se lo iba a mostrar para que fuera algo especial? No se lo iba a mostrar en el celular, no tenía ninguna gracia.

Así que recordé que como eran 40 años, la celebración tenía que ser por lo grande.

Construí una especie de historia sobre mi pareja y sus 40 años de vida con fotos y dejando al final los videos de saludos y fue así como surgió una especie de película.

Haber, aclaro que era algo muy artesanal y personal; sin embargo, intentaba contar una historia, su historia.

La pregunta que se me aparecía de manera reiterada era ¿dónde la proyecto para que sea especial?

Y ahí como entre la nebulosa surgió: El cine.

Sí.

Fui al cine que nos gusta en la ciudad, hablé con el administrador, le conté un poco la historia y arrendé la sala de cine para que a las 00:00 horas de su cumpleaños viéramos la película.

Invité a algunas personas cercanas, en ese entonces, para que si querían nos acompañaran.

El administrador del cine fue todo un cómplice y me dio entradas de cine para simular que esto era oficial.

Ahora mi pregunta era ¿qué le decía a mi pareja para sacarle de la casa casi a medianoche, ad portas de su cumpleaños, sin que sospeche nada?

No estaba dispuesta a contarle y así dañar la sorpresa. Además que no sé si logro transmitirles la emoción que sentía, aún la siento, de tan solo imaginar su cara cuando comenzara a proyectarse “la película” y empezaran a aparecer fotos de su niñez.

Bueno se me ocurrió decirle que había llegado al cine una película que justamente contaba la historia de una persona que estaba atravesando por la crisis de los 40 años, justo lo que le estaba sucediendo.

Al comienzo sospechó porque en ese cine estaba la costumbre que a la medianoche proyectaban películas de terror, me preguntó varias veces si no me había equivocado, así que le dije que era un documental argentino y que nada que ver con lo de terror.

Casi a la medianoche llegamos al cine, tuvimos que esperar unos minutos porque aún no salían de la película que estaban dando en esa sala.

Dentro de los chascarros que nos pasaron, primero llegaron unas amigas, así que tuve que avisarles que salieran del cine porque si no nos íbamos a encontrar y eso sí que iba a ser sospechoso.

Las amigas tuvieron que irse y dar vueltas alrededor del cine mientras esperábamos que desocuparan la sala y pasábamos.

Llegado el momento, nos sentamos en primera fila y pese a que vio a nuestras amigas e intentó sorprenderse, no le di mucha importancia, al final era un documental jaja.

Apagaron las luces y comenzó la película, le costó algunos segundos percatarse que las fotos y la historia que allí se estaba narrando era la suya.

Fue súper emocionante, aún recuerdo su cara, sus ojos, aún siento el vacío en el estómago de emoción.

Recibió un montón de saludos de varias partes del mundo y sobretodo, palabras de mucho afecto que le hicieron darse cuenta que a pesar de la distancia física, el afecto sigue intacto y que para esas personas, además de Copito y yo, es súper importante y especial su existencia.

Mejor dicho que celebramos su existencia porque alegra la nuestra y en mi caso le da sentido a la mía…

Así mis queridos y queridas visitantes de este bello jardinconhistorias si tienen a algún ser que para ustedes es especial, sea pareja, amigo/a, familiar, amante, lo que sea, atrévanse a dejar volar su imaginación y darle rienda suelta a su creatividad para hacerles sentir que de verdad para ustedes son importantes y únicos/as.

Pierdan el miedo al “ridículo”, sigan esos llamados del alma, déjense llevar por sus almas de niños y niñas y verán que más de un plan especial se les ha de ocurrir… Ah eso sí, cuando lo lleven a cabo por favor recuerden compartirlo en este bello jardinconhistorias.

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